martes, 18 de diciembre de 2012

Serge Ibaka, más que un intimidador


Ockahoma City está disfrutando durante estos últimos años de una época dorada. Tras llegar desde Seattle, los nuevos Thunder apostaron por jugadores jóvenes y con planes para el futuro. Durant, Westbrook, Ibaka, e incluso Harden, han sido los que han llevado a este equipo hasta unas finales de la NBA. La ciudad está volcada con el equipo y los jugadores les devuelven ese cariño en forma de victorias. Todo va sobre ruedas, no había ningún problema. Hasta que la franquicia se da cuenta de que Harden e Ibaka terminan contrato. 
Uno de los dos debía salir en un traspaso o lo haría como agente libre en verano. La franquicia no dispone de margen salarial suficiente como para ofrecer a los dos jugadores contratos satisfactorios. Había que tomar una decisión. Incluso se especuló con la opción de traspasar a Perkins y así dejar suficiente espacio como para ambos salarios, pero los Thunder no estaban dispuestos a dejar "coja" una posición tan importante como es la del "center". 
A pocos días para el comienzo de la NBA, la franquicia hacía oficial el traspaso de James Harden a Houston y la llegada del escolta Kevin Martin. Ibaka se quedaba en Ocklahoma. Muchos se preguntan por qué un jugador tan mediático como Harden fue primera opción para salir en lugar de Ibaka. A primera vista parece un error, sin embargo, hay que ir más allá y comprender por qué Ibaka.

Serge Ibaka, congoleño nacionalizado español, fue elegido el nº 24 en la primera ronda del draft de 2008 por los Seattle Supersonics. Firmó un acuerdo con su equipo NBA para poder jugar en el Manresa durante tres temporadas, pudiendo la franquicia NBA "repescarlo" al final de cada una. Un año tardó en volver a Estados Unidos, ya a Ocklahoma City, donde en su primer año firmó una media de 6,3 puntos y 5,4 rebotes. Intimidador, con un tiro decente que ha ido mejorando año a año y con un potencial incalculable, Serge Ibaka ha convertido esos discretos números en un juego diferente, triplicando el número de tapones por partido con respecto a la primera temporada (de 1,3 a 3,6).
Realmente en toda la liga hay pocos jugadores que se parezcan a él. Su poder de intimidación es solamente superado por el nuevo pívot de los Lakers, Dwight Howard, aunque éste está dejando entrever sus carencias a la hora de tirar desde la línea de personales. Ibaka, sin llegar a ser un gran tirador, posee un tiro de media distancia bastante pasable y un decente porcentaje de tiros libres. 
Su principal carencia era su poca presencia en ataque, aunque este año nos está demostrando que él también puede ser el referente ofensivo del equipo. Sin ir más lejos, esta noche, ha firmado 25 puntos y ha capturado 17 rebotes. Si en tres años ha mejorado tanto, quién puede predecir lo que le queda por madurar a este joven de 23 años. 
Difícil encontrar un ala-pívot que tan joven esté dando muestras de mejora tan claras y que pueda aportar tanto en defensa como en ataque como él hace. Por el contrario, Kevin Martin, sucesor de Harden en OKC, se está moviendo en unos números muy similares a los de "el barbudo", y en la liga la cantidad de escoltas con características similares a las de Harden y Martin es muy alta. Si hubiese sido Ibaka el traspasado la franquicia no hubiese encontrado un jugador con características similares a las del congoleño. ¿Error o acierto traspasar a Harden? Desde luego el acierto ha estado en mantener a Ibaka. 

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