martes, 18 de diciembre de 2012

Jaume Ponsarnau, ¿culpable?


Tras una espectacular temporada en la que incluso se soñó con entrar en play-offs, el equipo manresano ha caído en lo más bajo de la clasificación. Comandados de nuevo por Jaume Ponsarnau, el equipo trasmite unas sensaciones muy diferentes a las que mostró la pasada campaña. Un verano movido y con muchos cambios en el plantel y un entrenador que desde que ocupó el puesto de entrenador principal en 2007 no había estado tan cuestionado. ¿Es por tanto Ponsarnau el culpable de la delicada situación por la que pasa el Assignia Manresa este año?
El Manresa consiguió mantener para esta temporada al pívot Josh Asselin, que había promediado casi 13 puntos por partido la pasada campaña, y a Adam Hanga, que con números más discretos también había sido una de las claves del equipo. Ellos dos, junto a los bases Álex Hernández y Javi Rodríguez  fueron los únicos "supervivientes" de una temporada que no olvidarán en el Nou Congost. Pero se fueron sus dos puntales ofensivos, culpables del buen juego del equipo e incansables trabajadores que ofrecieron un espectáculo que parece que tardará en volverse a ver. El americano Justin Doellman hizo las maletas rumbo a Valencia tras haber promediado 16,7 puntos y 4,5 rebotes por partido. El ala-pívot terminaba contrato y no le faltaron ofertas tanto de España como del extranjero. La otra gran baja fue la de Micah Downs, que nos deleitó con mates como el que hizo en el Palau gracias a sus increíbles "muelles". Además, fue nombrado Jugador Revelación por la Liga Endesa.
Para suplir dichas bajas, los directivos del Assignia se pusieron manos a la obra, confiaron de nuevo en Jaume Ponsarnau y empezaron casi de cero. El entranador confió en jugadores experimentados de la LEB Oro que podía dar el salto a la Liga Endesa. Llegaron Salva Arco, del Melilla, Arteaga, del Menorca y Charles Ramsdell del Lleida. Como fichaje estrella, se cerró la incorporación de otro ex-LEB Oro, Troy DeVries, que dió el salto de calidad el año pasado en Málaga promediando 11,6 puntos por partido y un 40% en triples en los diez partidos que disputó con la camiseta de Unicaja.
La tarea no era nada fácil para el entrenador, ya que tenía que empezar de cero con una plantilla prácticamente nueva y con el tiempo justo. Peores se las había visto Jaume otros años.
Comenzó la competición y en su primer partido los manresanos cayeron en Santiago por un ajustado 83-78. A pesar del resultado las sensaciones no eran las mismas. Y mucho menos tras caer estrepitosamente en el Congost contra Gran Canaria y volver a palmar fuera en casa del Joventud. El juego del equipo no tenía nada que ver con el de la pasada temporada. Juego lento, defensa poco activa y monotonía en ataque. Todo lo contrario de las señas de identidad de un Manresa que había asombrado a España gracias a su juego dinámico y explosivo. Bien es verdad que el entrenador ha tenido que trabajar con una plantilla bien diferente de la del año pasado, pero la capacidad de inculcr un estilo debe estar por encima de todos los contratiempos, y eso ya lo ha demostrado Jaume.
Y la primera victoria no llegó hasta la novena jornada, en casa y ante el Estudiantes. Tampoco dejó demasiado tranquilo a Jaume Ponsarnau, pues la victoria se debió al excelente acierto en el tiro exterior (18 triples, 62%). Desde esa victoria, el equipo no ha vuelto a levantar cabeza. Es cuestionado el entrenador, capaz sólo de darle victorias al Manresa sólo cuando el equipo está enchufado de tres. O cambia el panorama, o Jaume está más fuera que dentro del club, aunque parece que la directiva tiene confianza en él y confían en que saque adelante al equipo. Habrá que esperar, aunque los del Nou Congost se pueden cansar en la espera.

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